30 Mar Tejer redes donde el agua rompió muros: Historias de nuevos comienzos en Rio Grande do Sul
© SJMR Brasil
En mayo de 2024 unas devastadoras inundaciones azotaron Rio Grande do Sul, en Brasil, afectando al 95% de los municipios del estado, a aproximadamente 2,4 millones de personas, dañando la infraestructura local y desbordando la capacidad de respuesta de las autoridades públicas.

Mirar atrás es doloroso, pero debemos seguir con esperanza, reconstruyendo poco a poco todo lo perdido – Jéssica
En esta situación, Jéssica, perdió su casa, sus documentos y a sus mascotas, aunque lo que más miedo le daba era perder a sus tres hijos, como veía en las noticias que le había pasado a tantas otras familias. Sin embargo, decidió mantener la fe y la esperanza y trabajar por volver a construir su vida. Es consciente de que hay días en los que la tristeza pesa mucho, pero el apoyo de la comunidad le da fuerzas para seguir.
Jesús, originario de Venezuela, llevaba cinco años en Brasil cuando las inundaciones golpearon su nuevo hogar. Junto con otros vecinos y vecinas encontró la manera de evacuar la comunidad sin dejar a nadie atrás, logrando también salvar a varios perros y gatos por el camino. Está muy agradecido con el apoyo recibido desde el primer momento y ahora está en proceso de reconstruir su casa con la ayuda de otros miembros de la comunidad.

Esta unidad fue esencial para que pudiéramos reconstruir, no solo materialmente, sino emocionalmente – Kike

Abigail, ganesa residente en Porto Alegre, también perdió todo lo que había construido, no obstante, ve posibilidades de un nuevo comienzo a través de la resiliencia y el apoyo mutuo y seguirá luchando por crecer y lograr estabilidad para ella y su familia.
La inundación fue un duro golpe, pero también un hito de resiliencia y un nuevo comienzo, demostrando que, con solidaridad y apoyo, es posible resurgir incluso después de las mayores pérdidas – Abigail
Las inundaciones se llevaron todo lo que muchas personas habían tardado una vida en construir, afectando tanto a locales como a personas migrantes que ya habían tenido que empezar de cero previamente. Las personas afectadas comparten que el daño no fue solo material, sino también psicológico y emocional, y muchas de ellas aún sufren ansiedad y sienten miedo cuando comienza a llover. Como dice Pedro, cubano residente también en Porto Alegre, el agua no se llevó solo bienes materiales, sino también sueños. Sin embargo, todas coinciden en que la solidaridad fue la primera respuesta que se activó. El trabajo en red, el apoyo entre vecinos y vecinas y por parte de las instituciones con las que colaboramos – SJMR y Fe y Alegría – fueron claves para facilitar las herramientas para comenzar de nuevo, y muchos de aquellos y aquellas que han conseguido retomar su camino se dedican ahora a apoyar a quienes aún están en proceso de reconstruir sus vidas.
Además, muchas personas han decidido poner el foco en la formación y capacitación de forma que puedan adquirir herramientas y desarrollar habilidades para emprender nuevos caminos. Darin Esther, venezolana, decidió apuntarse a un curso de portugués con el objetivo de poder comunicarse mejor con la gente brasileña y tener más posibilidades de acceder al mercado laboral. Elvis se apuntó a un curso de metrología porque sabía que era algo muy valorado por las empresas metalúrgicas y ahora apoya a su mujer para que también encuentre trabajo. Saray decidió comenzar cursos y talleres de emprendimiento, lo que le dio nuevas perspectivas y le ayudó a seguir con su vida. A día de hoy considera que la inundación le enseñó la importancia de empezar de nuevo con fe y determinación y está dispuesta a utilizar lo que ha aprendido para poder ayudar a otras personas que tengan que reconstruir su vida.

Aprendí a valorar mis habilidades y a transformar el dolor en motivación. Con el tiempo, recuperé el control de mi vida, organicé mis planes y volví a soñar con un futuro mejor – Saray
Estas historias de resiliencia y solidaridad nos enseñan que ante un desastre, lo material se puede reconstruir, pero las personas y sus historias solo se reconstruyen a través de vínculos comunitarios.