Rocío: “Empezar la secundaria en Fe y Alegría Argentina cambió todo”

No te pierdas el testimonio de Rocío, ex alumna de Fe y Alegría Argentina y participante del proyecto de Educar Personas, Generar Oportunidades en el país, enfocado en favorecer la empleabilidad y la inserción laboral de jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Mi nombre es Rocío Choque, tengo 20 años y en 2016 egresé en el Centro Educativo de Fe y Alegría en mi barrio, Solidaridad, en la periferia de Salta Capital. Curso mi tercer año de Psicología en la Universidad Católica de Salta (conservo una beca), participo como facilitadora en el grupo de Protagonismo Juvenil Organizado de Fe y Alegría, y soy tutora del Programa de Becas del Banco BBVA en el secundario. Desde el año pasado, también formo parte del nuevo Club de Emprendimiento que inició en 2018. Como resultado, hace 6 meses con mi mamá llevamos adelante “Terrapacha”. Nunca en mi vida imaginé llegar a todo esto, ¡a veces no me alcanzan las horas del día para tanto que quiero hacer! Y a todas las buenas oportunidades que me presenta Fe y Alegría, yo digo “¡Sí!” y después veo cómo. Cuando me reciba sueño con trabajar en lo social en Fe y Alegría.

«Nunca en mi vida imaginé llegar a todo esto, ¡a veces no me alcanzan las horas del día para tanto que quiero hacer!»

Soy la tercera de una familia de cuatro hijos; mi hermana y los dos varones. Mi hermana murió de cáncer cuando yo tenía 13… eso me hizo madurar y darme cuenta que la vida no es una pavada. Mi papá es mecánico y mi mamá era ama de casa. Ahora también es emprendedora como yo, con todo el valor que eso significa como mujeres y la novedad familiar que es estar generando nuestros propios ingresos.

«Empezar la secundaria en Fe y Alegría cambió todo. Ahora no puedo imaginar mi vida fuera de acá; conozco a todos, este es mi lugar»

Cuando nací, vivíamos en una casilla y de a poco mi papá fue construyendo la casa donde estamos. Para quienes no conocen el barrio, cerca hay un basural y cada “etapa” del barrio, -que son cuatro- es territorio de distintas bandas. Si te pasás de un lugar a otro, podés tener problemas. Escuchar tiros fue para mí una moneda corriente en mi infancia. Yo no era de andar con miedo, pero igual renegaba de mi barrio. Mi mamá me llevaba a una primaria más lejos y por eso no conocía a ningún vecino.

Empezar la secundaria en Fe y Alegría cambió todo. Ahora no puedo imaginar mi vida fuera de acá; conozco a todos, este es mi lugar. Con el dinero que gano por mis trabajos estoy construyendo mi pieza en el piso de arriba de la casa de mis papás. Y con la juventud de Fe y Alegría estamos trabajando para transformar el barrio: de una cultura de violencia a una cultura de paz.

Terrapacha -que significa “Tierra”- es nuestro emprendimiento de marroquinería. Hacemos carteras, morrales, portanotebooks, cartucheras…  Ser parte del Club de Emprendimiento en Fe y Alegría nos abrió esta puerta. Entre egresados y alumnos, ya surgieron 8 emprendimientos de distintos rubros: serigrafía, fotografía, electricidad, arreglos de la casa, peluquería y cotillón, panadería, empanadas y servicio de Candy Bar. Nosotras elegimos por este camino ya que mamá sabía coser. Hacía pocos años había aprendido en un curso gratuito en el barrio; después arregló nuestra máquina de coser y siguió aprendiendo con vídeo-tutoriales de Youtube. Ella me enseñó todo lo que sabe.

El club me abrió un mundo nuevo; nos reunimos todas las semanas para aprender y recibir seguimiento. Tenemos nuestro grupo de Whatsapp donde nos motivamos mucho, compartimos logros y nos ayudamos. El objetivo es que los emprendimientos sean con un propósito más allá de ganar dinero. 

Mi propósito es, a través de Terrapacha, sumar a la igualdad de oportunidades. Uso principalmente el género del aguayo, tan distintivo de nuestra región norte, pero muchas veces ofrecido a precios pensados para turistas, que nada tienen que ver con gran parte de nuestra población. ¡Nos está yendo muy bien! En seis meses vendimos más de 300 artículos y la venta nos deja una buena ganancia. Pronto tal vez logre vender en un local en Buenos Aires. Además, a través de amigas que conocí en los encuentros de juventudes de Fe y Alegría, algunos de mis productos llegaron a México, Colombia y España. Cada producto lo entrego con un paquetito que contiene una semilla. Semillas que voy recogiendo por donde camino…y que sueño con que se conviertan en árboles.

«A través de amigas que conocí en los encuentros de juventudes de Fe y Alegría, algunos de mis productos llegaron a México, Colombia y España»